DON JUAN MANUEL.
Hola lectores. Para entretenernos, en esta ocasión os presento un trabajo sobre el Infante don Juan Manuel y su célebre obra “El conde Lucanor”.
Para entender mejor su obra,
explicaré el significado de estas dos expresiones.
Ø “Docere et
delectare” proviene del latín. Significa "enseñar y deleitar" y
hace referencia a enseñar produciendo un placer intelectual.
Ø “Sapientia
et fortitudo” significa "saber y fortaleza". Ideal del
cortesano renacentista que no sólo maneja bien las armas, sino que también
posee una cultura suficiente para crear obras literarias.
Conozcamos a nuestro personaje.
El infante don Juan Manuel nació en
el castillo de Escalona, actual provincia de Toledo, en 1282. Era nieto del rey
castellano Fernando III el Santo y sobrino de Alfonso X el Sabio, a quien
admiraba profundamente por su labor de incremento del saber de su época. Heredó
el señorío de Villena, del que recibió los títulos de príncipe, duque y señor
de Villena, así como el de gobernador general del reino de Murcia. Desde muy
pronto, participó activamente en las luchas políticas de su tiempo. Recibió la
enseñanza típica de la nobleza castellana: además de esgrima, caza y
equitación, fue instruido en latín, Derecho, Historia y Teología. Quedó huérfano a temprana edad. Se casó en
tres ocasiones, siempre por conveniencia política y económica, como era
costumbre de la época. En las disputas
por el trono castellano a la muerte de Sancho IV, entre Fernando IV el
Emplazado y Fernando de la Cerda, cambió de uno a otro bando según su propio
interés. Fue corregente de Castilla durante la minoría de edad de Alfonso XI,
de 1327 a 1337. A lo largo del tiempo tuvo más de una desavenencia con el
monarca, concediéndole su favor o negándoselo, así estuvieran o no de acuerdo. Cuando los problemas lo apartaban de la vida
política del reino, don Juan Manuel encontraba refugio en la escritura. Fue uno
de los hombres más cultos de su época y contribuyó de forma importante a
impulsar la prosa en castellano. En su producción literaria predomina el
carácter didáctico y moral, habitualmente dirigida a la instrucción de los
jóvenes de la nobleza para su desarrollo personal en la corte. Sus obras, que depositó para su conservación
en el monasterio de Peñafiel. El infante
falleció en 1348 y sus restos fueron sepultados en el monasterio de Peñafiel.
Sepultura
de don Juan Manuel.
Sus obras más importantes son las
siguientes:
• “Crónica
abreviada”, anterior a 1325.
• “Libro
de la caza”, entre 1325 y 1326.
• “Libro
de la caballería”, hacia 1326. Perdido
• “Libro
del caballero et del escudero”, entre 1326 y 1328.
• “Libro
de los estados”, 1330.
• “Libro
del conde Lucanor”, terminado en1335.
• “Libro
de las armas”, posterior a 1335.
• “Tratado
de la Asunción de la Virgen María”, posterior a 1335.
• “Libro
enfinido”, entre 1336 y 1337.
Además del “Libro de la
caballería”, se han perdido otros más:
“Libro
de los engennos”, “Libro de las Cantigas”, “Libro de los sabios” y “Reglas de
trovar”, todos anteriores a “El conde Lucanor”.
Antes de hablar de su obra más
importante, quiero explicar el significado de la expresión “speculum
principis”. Quiere decir instrucción de príncipes o espejo de príncipes (del
latín, speculum principium). Es un subgénero literario del género medieval
denominado espejo, en la escritura durante la Edad Media, con contenido
político y de larga tradición en la literatura grecorromana. El espejo para
príncipes se define como un manual de instrucciones, enseñanzas históricas,
ficciones narrativas con función moralizadora o doctrinal (exempla) y consejos
para el comportamiento público apropiado de reyes, príncipes o nobles que iba
destinado específicamente a un sujeto particular de un determinado estado y
condición.
Han sido muchas las obras que han
seguido este modelo, tanto en España como fuera de España. Cito unas pocas como
ejemplo.
“El Príncipe”, de Maquiavelo.
“República”, de Platón.
“Etimologías”, de San Isidoro de
Sevilla.
“Doctrina de príncipes”, de Diego
Varela para Fernando el Católico.
Ahora me centro en la obra más
importante: “El conde Lucanor”.
·
Se publicó en 1335.
·
Literariamente, es el primer autor medieval que se da
cuenta de que el estilo es algo propio e intransferible, por eso corrige una y
otra vez sus manuscritos y los depositará en el monasterio de Peñafiel
(Valladolid), donde recomienda a sus críticos que antes de achacarle defectos
al autor, miren los originales, ya que estos podían ser falseados por los
copistas. El destino le jugó una mala pasada porque todos sus originales se
perdieron en el incendio de este monasterio y todo lo que conocemos de sus
obras nos ha llegado a través de los copistas.
·
El libro está compuesto por cinco partes, la más
conocida de las cuales es una serie de 51 cuentos moralizantes tomados de
varias fuentes, como Esopo y otros clásicos, así como de cuentos tradicionales
árabes.
·
El propósito didáctico y moral es la marca del libro.
El conde Lucanor empieza la conversación con su consejero Patronio,
planteándole un problema («Un hombre me ha hecho una propuesta…» o «Temo que
tal o cual persona intenta…») y solicita consejo para resolverlo. Patronio
siempre responde con gran humildad, asegurando no ser necesario dar consejo a
una persona tan ilustre como el conde, pero ofreciéndose a contarle una
historia de la que este podrá extraer una enseñanza para resolver su problema.
Los cuentos son exempla, género asentado en la tradición literaria medieval.
·
La mayor parte de los cuentos procede de fábulas y
cuentos orientales; otros, de fuentes clásicas o de la tradición popular
española. Don Juan no es original, pero recrea los cuentos y los convierte, con
su sello personal, en pequeñas obras de arte.
·
Va dirigida a nobles, jóvenes cortesanos y toda
persona que quiera mejorar su conducta.
·
La mujer no aparece mencionada muchas veces en Conde Lucanor,
mucho menos que tenga su voz o sea la protagonista. Eso se debe probablemente a
la creencia de que la inferioridad de la mujer era algo natural.
Portada del
libro.
Para continuar, resumiré el cuento
número VII.
Una mujer, conocida como doña
Truhana, iba de camino del mercado a vender una olla de miel. Mientras caminaba
se estaba imaginando que hacer con las ganancias. Con lo que le diesen
compraría otras cosas sucesivamente hasta hacerse rica. Tropezó, se cayó, se
rompió la olla y se quedó sin nada. Como dice la moraleja del cuento:
En las cosas ciertas confiad
y las vanas fantasías evitad.
A continuación, modernizaré este
cuento llevándolo a la época actual.
Josito era un niño que le encantaba
el fútbol. Un día en el cole, esperando recibir la nota de un examen de lengua,
creía que había estudiado mucho, él pensó: cómo voy a sacar buena nota, me
darán mis padres dinero para comprarme cromos de fútbol. Con los cromos podré
completar la colección y al completarlo recibiré un regalito. Con este
pensamiento se le fue el santo al cielo quedándose como si estuviese entre las
nubes. Mientras tanto, Ana, la profe de lengua, le estaba llamando. Al ver que
no contestaba, se acercó a él y le enseñó el examen. Al ver la nota, Josito
volvió de su sueño. Había suspendido, por lo que todos sus pensamientos se
esfumaron.
En las cosas ciertas debes confiar
y las fantasías debes evitar.
Termino este blog invitándote a
visitar alguno de los tres lugares ligados a la vida de don Juan Manuel:
Escalona, Villena y Peñafiel.
Además, en estos interesantes lugares podrás degustar una buena gastronomía con platos típicos de cada zona.
§ ESCALONA.
Su castillo se alza desde el siglo
XII en un cerro sobre el río Alberche, aunque ya existieron construcciones
defensivas desde la época romana.
Alfonso VI pronto se dio cuenta de
su importancia estratégica, ya que por entonces era frontera entre los
territorios cristianos y musulmanes.
Tras la Batalla de las Navas de
Tolosa Alfonso X cedió el castillo a su hermano, el infante Don Manuel. Aquí nació
don Juan Manuel.
A pesar de encontrarse en ruinas, es sin duda el principal monumento histórico de Escalona.
Castillo de
Escalona.
§ VILLENA.
Don Juan Manuel heredó de su padre
el gran señorío de Villena, y el de Escalona; Peñafiel fue una donación de
Sancho IV con motivo de su nacimiento. Posteriormente, en 1330, recibió el
título vitalicio de príncipe de Villena merced de Alfonso IV de Aragón.
La ciudad de Villena está llena de rincones interesantes que visitar. El casco antiguo, la iglesia de Santa María (S.XVI) y el Museo Arqueológico José María Soler García.
Castillo de
Villena.
§ PEÑAFIEL.
Obtuvo privilegios de Fernando III
y Alfonso X. Tuvo una de las juderías más importantes de Castilla, que aún
puede intuirse en sus estrechas calles. Fue señorío del infante Don Juan Manuel.
El infante dispuso ser enterrado en el convento de San Pablo. El castillo es
una de las más importantes fortificaciones defensivas del Medievo. Peñafiel dispone
de varios museos: el Museo de Arte Sacro, en la iglesia de Santa María de la
Comarca; la casa Museo de la Ribera, que recrea la vida cotidiana de la
sociedad tradicional de la Ribera; el Aula de Arqueología, que muestra la vida
y la muerte de la ciudad prerromana de Pintia.
Castillo de
Peñafiel.
Un saludo y
hasta la próxima.
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